Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos a manojos..
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos a manojos..
No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando nardos y agostando hinojos.
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando nardos y agostando hinojos.
No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.
Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en mí termina.
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en mí termina.

4 comentarios:
Hernández tan genial como siempre... me gusta mucho esa poesía desde siempre. Pura entrega la suya con Josefina, su amor de toda la vida, su único y verdadero amor. Un poema genial
Un poema precioso, Hernández no decepciona cuando buscas algo que coincida con lo que sientes.
(Hernández no decpciona nunca) muuuuuak, gracias por la poesía
De nada, mi amor.
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