13 de noviembre de 2010

Noviembre (rojo)


Noviembre llega, noviembre medianea y noviembre acabará, al menos este, que ha traído consigo el frio a la Península, un frio que me hace recordar que el otoño en el interior es traicionero, y que aguarda en cada callejón como un navajero de viento frio.

Noviembres que otros antes vivieron, lusitanos y vetones recorrerían con aplomo y estoicismo estos lares en busca de mejores tierras o de mejor cobijo. Otros después, vivirán más noviembres, y quizá se pregunten por los antiguos que pisaron lo mismos suelos años antes.

Noviembre de fríos, de nubes grises, de emociones contenidas, de tristes minuteros que corren detrás de la melancolía. Y mientras se ahoga el tiempo en el calendario gregoriano caliento mi garganta y mi alma con un té rojo, que sirve de homenaje a aquello que no fue pero que casi…, aquello que soñé y aquello que me desvela.

Noviembre maldito, que me marcas como a Caín por nacimiento y por muerte. Y mientras, me ensueño en el aroma de un té que medianea, de un rojo oscuro que me refleja, y en mis ojos aun veo mi sueño.

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