7 de mayo de 2011

Viento que empuja el tiempo


Concurrió abril con sus aguas mil, con su 14 de cariñoso recuerdo a la figura que nunca se fue, con sus cambios de viento, con sus nuevos olores a vida de tierra y de savia, con mis palabras y las de otros millones rellenando el universo sonoro del espacio tiempo.

Pasó abril, dando paso a este incipiente mayo repleto de noticias, coleando aun la nuclear primavera nipona, impactando con el mediático asesinato de un asesino de turbante blanco y apariencia afable. Siguió el viento soplando, y las nubes se mezclan con soles que broncean, sopló tanto que las plantas se dividieron buscando nuevos lugares que colonizar. El viento se llevó a un golfista que la memoria de los títulos recordará, el viento trajo libros al parque de mi ciudad. Y sin vientos de cambio suenan los llamados electorales a votar por una dicotomía que deja mucho que desear y que no da mucho que pensar.

Un viento que real o imaginario siempre me ha hecho volar.

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