Trescientos sesenta y cinco días completados para pasar de un calendario a otro en esta arbitraría definición tan humana y tan cósmica del tiempo. Y aunque no son más que días y noches, se han llenado de muchas novedades y de muchos cambios, por fuera y por dentro.
Sueños hechos realidad, mucho conseguido, mucho por conservar y mucho por realizar. Siempre habrá retos que alcanzar y momentos de regocijo y disfrute por lo alcanzado, pero me siento en el contento de quien soñaba y un día se despierta viviendo su sueño.
Cerré el año dividiendo mi tiempo entre las raíces antiguas y las nuevas; cerré el año más arraigado en mi lugar, en mi sentir, en mis cambios internos, en ti.
Trescientos sesenta y cinco días por delante, todo parece posible, incluso la luna.
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